Ucrania ha dado un paso tecnológico significativo en el uso de drones al desplegar por primera vez en combate un UAV híbrido propulsado por hidrógeno. El fabricante ucraniano, Skyeton, ha confirmado que una variante de su dron Raybird ya ha sido utilizada por las Fuerzas Armadas en una zona de guerra activa, convirtiéndose en uno de los primeros sistemas de este tipo en operar en un conflicto real y a gran escala.
Aunque el uso del hidrógeno en aeronaves no tripuladas no es nuevo, hasta ahora esta tecnología se había quedado en el terreno experimental. Durante casi dos décadas, los drones de hidrógeno han sido sobre todo prototipos pensados para vuelos de gran altitud y larga duración, pero alejados del frente. El Raybird rompe esa barrera al demostrar que este tipo de propulsión puede ser viable en misiones reales, donde la fiabilidad y la discreción son claves.
Para hacerlo posible, Skyeton ha rediseñado el dron y adaptado su estructura al nuevo sistema de combustible. Los tanques de hidrógeno son más grandes que los de combustibles tradicionales, lo que ha obligado a redistribuir pesos y espacios internos. En este modelo híbrido, el hidrógeno se utiliza para generar electricidad y son los motores eléctricos los que proporcionan el empuje, combinando eficiencia energética con una mecánica más sencilla y fiable.
Las prestaciones del Raybird refuerzan su valor operativo. Con un peso máximo de despegue de 23 kilos, una envergadura de 4,7 metros y una carga útil de hasta 10 kilos, el dron puede volar durante 12 horas a una velocidad de crucero de 110 km/h y alcanzar altitudes de hasta 5.500 metros. Además, su sistema eléctrico lo hace mucho más silencioso que los drones con motores de combustión y reduce de forma notable su firma térmica, lo que dificulta su detección.
El Raybird no está diseñado para el ataque, sino para misiones de reconocimiento profundo. Equipado con radar y sensores avanzados, su objetivo es recopilar información durante largas horas en territorio hostil. Skyeton subraya, además, que el dron está pensado para una producción en masa y que el hidrógeno puede suministrarse mediante cartuchos intercambiables o generadores en el terreno. En un conflicto donde la vigilancia constante es crucial, este nuevo concepto de dron apunta a marcar una diferencia silenciosa, pero decisiva, en el campo de batalla.
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Mikel Felipe